En Jalostotitlán también se hace vino (y lo tenemos en la carta)

Cuando alguien piensa en vino mexicano, piensa en Baja California. Y tiene sentido: ahí está el Valle de Guadalupe, ahí están las bodegas grandes. Pero a unos kilómetros de esta mesa también se hace vino, y muy poca gente lo sabe.

En nuestra carta hay cinco etiquetas de Jalostotitlán. No están ahí por presumir lo local: están porque se sostienen solas junto a un Ribera del Duero.

Terralta Crianza

Un tinto de perfil equilibrado, de los que funcionan con casi todo. Si vienes por cortes y quieres empezar con algo que no compita con la carne sino que la acompañe, este es el punto de entrada. Va bien con la arrachera y con la picaña.

Altos Corazón Reserva

Sube el escalón. Tinto de perfil intenso y estructurado, con más cuerpo y más años detrás. Este pide un corte con marmoleo: rib eye o T-Bone. Es el que pediría alguien que ya sabe lo que le gusta.

Cenzontle Sauvignon Blanc

Blanco fresco y ligero. La contraparte de todo lo anterior. Funciona con el pulpo zarandeado, los camarones y el filete de pescado. También con las ensaladas, sobre todo la Cantalupo por el melón y el jamón serrano.

Rosé Luxco

Rosado de perfil estructurado, con más carácter del que se espera de un rosado. Es el comodín de la mesa cuando unos piden pizza y otros piden mariscos, porque aguanta ambos sin quedarse corto.

Cerca Blanca Rosado

Un espumoso rosado de la casa. Va para el aperitivo, para el brindis, o para acompañar los boneless y las papas Mi Pueblo si lo que quieren es picar y platicar.

Por qué importa

Tomar vino de tu región no es solo un gesto local. Es probar cómo se comporta la uva en el clima de Los Altos, que no es el de Baja California ni el de Coahuila. Son vinos con otra historia y otro perfil, y están a la mano.

La próxima vez que estés escogiendo botella, pregúntanos por alguna de estas cinco. La sorpresa suele ser grata.

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